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Estados Unidos y Francia: espionaje entre aliados


El presidente de Francia y su homólogo estadounidense durante una...

Ainara Guerra Fernández – Madrid 26/06/2015

Libération y Médiapart revelaron la noche del martes que la Agencia Nacional de Seguridad Estadounidense espió a lo largo de seis años a Chirac, Sarkozy y Hollande. Se trata de filtraciones de Wikileaks que afirman supuestas escuchas a los tres últimos presidentes de la República francesa entre 2006 y 2012. Son al menos cinco informes de la NSA bajo el epígrafe “Global SIGINT Highlights” y clasificados como “Top Secret”.

París enviará un oficial de inteligencia a Washington para hablar en persona sobre las filtraciones de espionaje. El Presidente galo admite que estas escuchas son “inaceptables” y que no tolerará ningún acto que cuestione su seguridad y la protección de sus intereses. Tras conocer las revelaciones de Wikileaks, y tras un previo Consejo de Defensa, el gobierno francés emitió un comunicado en el que recordaba que las autoridades estadounidenses se comprometieron en el pasado a poner fin a las escuchas indiscriminadas a los países aliados, y según Francia esos compromisos “deben ser recordados y estrictamente respetados”. Con estas declaraciones se remite a la información que llegó en 2013 al Eliseo sobre posibles escuchas por parte de Estados Unidos.

Barak Obama reiteró en una conversación telefónica a su homólogo francés su propósito de acabar con las prácticas de espionaje “que pudo haber en el pasado y que eran inaceptables entre aliados”. Estados Unidos ha negado estar ejerciendo prácticas de espionaje a François Hollande, así como que lo vaya a hacer en un futuro. Por su parte, Manuel Valls, ha condenado ante la Asamblea Nacional este “espionaje sistemático”, estas “prácticas anormales” que han provocado “la indignación de Francia y de los franceses”, su “emoción y cólera”. Valls ha insistido en que Francia es “un aliado leal” que no realiza ese tipo de espionaje, por lo que Hollande exigirá a Obama un “respeto recíproco” a la soberanía de cada país.

A pesar del revuelo diplomático, los documentos revelados por Wikileaks no encierran más que anécdotas. Entre ellas está la escucha que revela la preocupación de Hollande nada más ser investido Presidente por la situación griega y su posible salida del euro. Así mismo se desvela en estos documentos posibles reuniones secretas del Gobierno francés con la oposición alemana sin que Merkel lo supiera, así como el conocimiento de Sarkozy cuando era Presidente de que Estados Unidos les espiaba. Fue precisamente Sarkozy quien se creía, según uno de los “top secret” de Wikileaks, el “Mesías de la crisis”, al abogar por un “drástico cambio en el sistema financiero mundial”, queriéndole tomar la delantera a Estados Unidos en este momento de recesión económica y así asumir el liderazgo mundial.

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres para evitar su extradición a Suecia, ha asegurado en la nota difundida por su organización la noche del martes que “el pueblo francés tiene derecho a saber que su Gobierno es objeto de una vigilancia hostil por parte de un supuesto aliado“.

La alta política estadounidense cada vez es más vulnerable, saliendo a la luz sus peores actividades gracias a un nuevo actor internacional: Wikileaks. Desde 2010 venimos recibiendo oleadas de información de Estados Unidos, gracias en un principio a las filtraciones del soldado estadounidense Bradley Manning. Wikileaks ha desarrollado tentáculos al otro lado del océano, y ya sabemos gracias a la actividad de los hackers de esta plataforma que la Embajada de Estados Unidos en Madrid presionó para frenar o boicotear las causas judiciales abiertas en la Audiencia Nacional contra políticos y militares estadounidenses presuntamente involucrados en casos de torturas en Guantánamo, crímenes de guerra en Irak o secuestros en los vuelos de la CIA. Así mismo, Estados Unidos ofreció 85.000 dólares por cada preso de Guantánamo que España acogiera. Madrid se había comprometido a recibir a cinco prisioneros y, ante las reticencias que mostró, Washington hizo esa oferta económica.

La “cultura hacker” revela que tras el velo de Estados Unidos de defensor de la libertad y democracia global, está su deseo de limitar la libertad de los demás países a los parámetros de sus intereses propios. Mientras Wikileaks esté en pie, los secretos más oscuros de la diplomacia global no estarán a salvo. El fin de Estados Unidos es sostener su hegemonía mundial, mientras que el fin máximo de Wikileaks es alcanzar la verdad, aunque ello contradiga los deseos de la gran superpotencia.

Fuente de la imagen: AFP




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