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El PP busca su sitio sin demasiado éxito


PP Levi

Sergio Rupérez – Zaragoza  09/10/2015

El Partido Popular ha emprendido desde hace unos meses una renovación interna de cara a las elecciones generales del próximo 20 de diciembre. A la corrupción generalizada y la amenaza de Ciudadanos por su espacio político, se suman ahora las declaraciones críticas del expresidente José María Aznar contra la gestión de Rajoy.

Hace apenas unos meses el Partido Popular sorprendía con una tibia renovación interna del partido que incluía la sustitución de algunos cargos de relevancia que habían sufrido, directa o indirectamente, el peso de los casos de corrupción surgidos en el seno de la formación, y también un cambio de logo, más adaptado quizá a los nuevos tiempos, de corte minimalista.

Y es que las vicesecretarías principales cambiaron de protagonistas olvidando a los polémicos Cospedal y Floriano y dando la bienvenida a nuevas –y no tan nuevas- caras como Javier Maroto, Andrea Levy, Pablo Casado y Javier Arenas, entre otros, e incluyendo a Jorge Moragas, un conocido de Rajoy, que pasa a ser jefe de campaña para las elecciones generales.

Pero no solo las caras variaron, también el mensaje. Si a comienzos de legislatura veíamos a un Rajoy alejado de los focos y a un partido más preocupado por asimilar e intentar protegerse de una situación de corrupción en su seno, que por intentar abrirse al ciudadano, hoy vemos a un Partido Popular que busca estar en los medios, que intenta superar una etapa oscura anterior y que fija su objetivo en PSOE, y también Ciudadanos, como auténticos competidores.

Cambios sí, éxito quizá

Pese a los cambios emprendidos, leves con respecto a los realizados por otros partidos, pero considerables para ser una formación prácticamente inmovilista desde hace tiempo, el PP sigue cometiendo numerosos errores que retrotraen a otras épocas y que cuestionan su anunciada modernización.

Los ataques gratuitos a formaciones como Ciudadanos, partido de corte socioliberal que está ganando numerosos adeptos y haciendo peligrar parte del caladero tradicional de los populares, o la insistencia con el manido “y tú más”, hacia otras formaciones como el PSOE, son aspectos que ponen en entredicho la renovación, y que fomentan la imagen de partido anticuado que se supone buscan alejar en Génova 13.

Además, la política de comunicación sigue brillando por su ausencia. Pues si bien es cierto que Pablo Casado parecer haber mejorado la imagen de la vicesecretaría tras Carlos Floriano, los problemas siguen siendo demasiado evidentes. La entrevista de Carlos Alsina, periodista de Onda Cero, a Mariano Rajoy, demostró de nuevo que quienes asesoran al presidente en políticas de difusión del mensaje del partido no andan muy atinados, tras dar buena cuenta el presidente de su desconocimiento de la legislación española ante la cuestión catalana.

En otro orden de cosas, que el candidato a las elecciones catalanas, en un momento de verdadera necesidad de consensos, fuera Xavier García Albiol, conocido por sus políticas xenófobas cuando era alcalde de Badalona y su tono más cercano a la ultraderecha, da sin duda poca impresión de apertura ciudadana y sí de desesperación ante el auge independentista.

Aznar, un punzón en el peor momento

Si el PP ya tenía problemas, con un partido enfrentado entre sí por su futuro, y una modernización todavía poco visible, la aparición de Aznar en una conferencia en Casa América en Madrid fue la puntilla.

El expresidente, en la sombra con contadas y muy sonadas declaraciones en momentos concretos, volvió a tirar de las orejas al presidente de su partido, y también del Gobierno, porque, según él, los pésimos resultados del PP en Cataluña se deben a que Ciudadanos se ha consolidado como “la mejor opción y la más clara para defender allí el orden constitucional”. Aznar interpretó además el auge de la formación magenta como “un nuevo aviso” de cara a las generales, dando a entender una deslegitimación del gobierno de Rajoy, y consideró la reforma constitucional innecesaria por “provocar más confusión”.

Tras una mañana de revuelo mediático, las reacciones en el seno del partido del que es presidente de honor no tardaron en llegar. Desde el Gobierno, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, dijo con respecto a Ciudadanos que “teniendo el original no hacen falta marcas blancas“. Por otro lado, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, pidió a Aznar “compresión” ante las dificultades de gobernar y que realizaran autocrítica. El propio Rajoy quitó hierro al asunto, cuando fue preguntado por las declaraciones, en el Foro ABC afirmando que “no iba a polemizar con el señor Aznar”.

Fue por tanto Ciudadanos el protagonista de las reacciones, siendo Javier Maroto, vicesecretario de Acción Sectorial del PP, el más crítico con la formación de Albert Rivera a la que calificó de “partido bisagra” y “socialdemócrata”.

El futuro del PP

Visto el panorama, el futuro del PP se presenta complicado. Según buena parte de los sondeos y barómetros, entre los que se incluyen Metroscopia, CIS o NC Report, el Partido Popular ganaría las elecciones pero recortando numerosos diputados, apuntando algunos de ellos hasta incluso 50.

Elecciones diciembre

Esta situación obligaría a los populares a realizar pactos, algo complicado tras atacar a Ciudadanos, único socio factible ante un PSOE cerrado en banda a la posibilidad de una gran coalición y un Podemos que busca el poder sin todavía resolver sus dudas respecto a Izquierda Unida, a la que podría unirse tras una fusión en principio poco probable.

Objetivo: modernizar la derecha

El Partido Popular parece seguir sin enterarse de lo que ha ocurrido en España. A la crisis económica brutal aparecida en 2008, se unió poco después una crisis institucional de calado similar o incluso superior que la financiera debido a la corrupción y la falta de representación de los poderes públicos.

De ese caldo de cultivo surgieron movimientos ciudadanos que reclamaban un cambio a los partidos tradicionales, entre los que, como es lógico, se incluye también el PP. Los populares no pueden seguir mirando para otro lado, los cambios emprendidos son una buena noticia, pero se antojan absolutamente insuficientes tras elevarse el listón democrático.

En el PP deben entender cuanto antes que la renovación debe ser profunda, que es injusto relacionar de salida a la derecha con las malas prácticas y que sobre todo el país merece un partido conservador de Gobierno que atienda a las demandas sociales, que sea valiente y que consiga colocarse como uno más en el debate público. La Democracia necesita de partidos limpios y plurales, que representen a la ciudadanía, no de meros instrumentos utilizados para medrar y conseguir el poder a toda costa, y para cumplir con ese precepto, el PP tiene todavía un largo camino por recorrer.



Blogger Redactor en Madeinzaragoza, OcioUrbanoZaragoza y ScennicMagazine. También en TempusFugitNews. Periodista en construcción...


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