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El fracaso de Quiroga evidencia desencuentros en el PP


Quiroja

Sergio Rupérez – Zaragoza 16/10/2015

El pasado miércoles dimitió Arantza Quiroga, líder del PP vasco, tras la polémica suscitada por su propuesta de organizar una ponencia de la paz con la participación de EH-Bildu. En Génova 13 no sentó bien la idea de la líder vasca y, con las horas, su relevo comenzó a estar sobre la mesa, siendo finalmente Alfonso Alonso, ministro de sanidad, su sustituto.

La presidenta del PP vasco, Arantza Quiroga, dejó su cargo hace tan solo dos días tras presentar una moción que buscaba la creación de una ponencia en el Parlamento Vasco denominada “Libertad y Convivencia” que incluía a todos los partidos, también a EH-Bildu. Con esta conferencia, según Quiroga, pretendía demostrar que el PP debe ser “vanguardia en la búsqueda de la convivencia, verdad y justicia con las víctimas”.

Y es que en el seno de su partido la propuesta ha sentado como un auténtico jarro de agua fría. El titular de sanidad, Alfonso Alonso, y compañero también del partido en el Pais Vasco, afirmó que “no se puede renunciar a exigir la condena expresa de ETA”, ya que la moción sustituía “condena” por “rechazo”. Otras formaciones como UPyD también han criticado la iniciativa de Quiroga y organizaciones como la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) han sido muy duras con su proposición.

Quiroga, una líder polémica

La política popular, recién dimitida, no es una principiante en el ejercicio de la controversia. Con veinte años en el PP a su espalda, los dos años y cinco meses que pasó al frente de la presidencia de los populares vascos no fueron sin duda un camino de rosas.

Desde el momento de su llegada, se mantuvo siempre firme en su defensa de una nueva vía ante la amenaza de la banda terrorista ETA y de un proceso de convivencia, alejado de la clásica postura del partido, mucho más inmovilista y temerosa ante posibles aperturas al diálogo.

Pero no solo su opinión sobre el terrorismo y la paz en el Pais Vasco han sido controvertidas para el PP. En cuestiones orgánicas, la sustitución del secretario Iñaki Oyarzabal por Nerea Llanos, persona de confianza de Quiroga, tensó todavía más sus relaciones con Madrid.

Cúmulo de problemas

La dimisión de Quiroga llega en un momento complicado para el Partido Popular, debido al ascenso de Ciudadanos y a las declaraciones críticas del presidente de honor del PP, José María Aznar, que dejo entrever la, según él, mala gestión de Mariano Rajoy.

Por si fuera poco, el miércoles ocurrieron también dos acontecimientos que tambalearon la débil paz interna del partido. Ya al inicio del día, desayunábamos con la entrevista del periodista Jorge Bustos al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en El Mundo donde lanzaba dardos a varios ministros, como Margallo, y también a Aznar. “No puede admirar a alguien que ahora se dedica al business y da lecciones desde fuera”, llegó a afirmar del expresidente.

Pero las impactantes declaraciones no fueron, junto con la desbandada de Quiroga, el único momento delicado para el PP. La diputada popular, Cayetana Álvarez de Toledo, escribió a Rajoy para comunicarle que abandonaba su candidatura, no sin trasladarle su desacuerdo con su gestión, que califica de “despreciativa” hacia la política, ya que, según ella, “ha desoído todas las alarmas”. Un nuevo varapalo sin duda al liderazgo del presidente del Gobierno.

Enterrar viejos estigmas

La moción presentada por Arantza Quiroga ha ampliado todavía más la brecha existente entre el PP nacional y sus compañeros vascos. Tras años de represión por parte de la banda terrorista ETA, los populares vascos, al igual que otras formaciones democráticas en su vertiente vasca, se hallan más sensibilizados quizá que Madrid.

Y es que en Génova 13 parecen no comprender que las posiciones inmovilistas ante la lacra terrorista no son una salida hacia la normalización en la sociedad vasca. Hoy el País Vasco, al igual que el resto de España, vive un momento de paz insólito, que tiene visos de consolidarse.

El terrorismo ya no es una preocupación de los ciudadanos, como sí lo son el paro o la crisis, y por eso se agradecen propuestas como la de Quiroga que olviden el rencor y reclamen incidir todavía más en la búsqueda de la convivencia sin por ello dejar de deslegitimar profundamente la violencia terrorista.

Alfonso Alonso, nuevo líder de los populares vascos, debería seguir por esa senda de la moderación sino quiere recuperar los años de enfrentamiento y rencores, nada recomendables a día de hoy, vividos durante la gestión de María San Gil.



Blogger Redactor en Madeinzaragoza, OcioUrbanoZaragoza y ScennicMagazine. También en TempusFugitNews. Periodista en construcción...


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