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Cuando un 1% tiene lo mismo que los demás


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Miguel Ángel Rodríguez Rodríguez – Madrid 16/10/2015

El 1% de la población tiene la mitad del dinero, tanto líquido como invertido, que existe en el mundo. El último Informe sobre la Riqueza Global, publicado por Credit Suisse en octubre de este año, muestra que la brecha económica entre ricos y pobre es cada vez mayor. Además, se acentúan las diferencias entre las distintas regiones del mundo.

Oxfam ya quiso mostrar al público hace tiempo que subiendo a un autobús a las ochenta personas más ricas del mundo lograríamos juntar casi la mitad de la riqueza mundial. Esta idea se ha hecho realidad este 2015, primer año en que el patrimonio del 1% de la población equivale a las riquezas del otro 99%.

Para realizar este estudio se han empleado datos de doscientos países pertenecientes a las diversas regiones que conforman el planeta. La riqueza media, la población adulta por país o el bienestar económico han sido los elementos principales para llevar a cabo las estadísticas. Para pertenecer a este grupo de ricos Credit Suisse ha establecido la necesidad de tener un patrimonio valorado en los 760.000 dólares (667.000 euros).

¿Qué ha provocado este aumento?

Si la idea de que una crisis económica, como la que sufrimos desde 2008, siempre produce un crecimiento del capital de los más ricos y el empobrecimiento de las clases más bajas, lo cierto es que el periodo de recuperación económica produce el mismo efecto.

El crecimiento de los mercados financieros durante los últimos meses, tanto el europeo como el norteamericano, ha sido uno de los principales factores que ha provocado esta desigualdad según Credit Suisse. Esto se debe a que la riqueza invertida por los más acaudalados es más sensible a las subidas de precios de las acciones de aquellas empresas donde tienen participaciones.

Otro de los factores que ha producido que una de cada cien personas tenga tanto como los otros 99 es la fortaleza que ha adquirido el dólar frente al euro. Debido a que la gran mayoría de las personas millonarias se encuentran en Estados Unidos, este aumento del valor del dólar ha repercutido en sus patrimonios aumentándolo frente a aquellas fortunas que se encuentran en Europa.

Pese a que la brecha económica ha aumentado durante estos años el número de personas consideradas “muy ricas” por Credit Suisse, aquellas que tienen un patrimonio igual o superior a 50 millones de dólares, ha disminuido de manera considerable. Esto supone un contraste con el ligero repunte de los llamados “ultrarricos”, aquellos que poseen más de 500 millones de dólares.

Los grandes beneficiados de este aumento de la riqueza son los bancos suizos, que desde el inicio de la crisis están aumentando sus clientes de manera desmesurada, algo que no ocurría desde la II Guerra Mundial. Se trata de una industria que, actualmente, se encuentra en pleno crecimiento y sus expectativas muestran un continuo incremento de los capitales invertidos en su país. Se prevé que se amplíe en un 46% el número de personas con un patrimonio superior al millón de dólares en los próximos cinco años.

El Pais

Las grandes diferencias regionales

El informe presentado por Credit Suisse muestra las grandes diferencias económicas que se producen entre las distintas regiones del planeta. Los datos más sorprendentes son los índices de pobreza que podemos encontrar en África o India, donde el 93,3% y el 95,4% de la población, respectivamente, tiene un patrimonio inferior a los 10.000 dólares. Esto contrasta con la situación que podemos encontrar en Norte América, donde esta cifra se reduce al 27,1%. Otra muestra clara de estas desigualdades es el porcentaje de personas en India con un patrimonio entre los 10.000 dólares y los 100.000 dólares, inferior a las personas que poseen un millón de dólares en Norte América.

En el caso de Europa nos encontramos en la media. Las personas que cuentan con unos activos inferiores a los 10.000 euros se sitúan en el 44,7%, superando a Estados Unidos en 17 puntos porcentuales. Por otro lado, tan solo un 1,7% de la población logra situarse en la categoría de un millón o más.

Es difícil opinar sin hipocresía sobre un tema tan delicado como puede ser este. Pues, pese a que todos estemos de acuerdo a la hora de decir que esto es una injusticia y que es necesario un mundo con mayor equidad, muchas veces nos cuesta ser generosos con los demás. Si bien porque creemos que nuestro dinero es producto de nuestro éxito o nuestro trabajo o por cualquier otra mundana razón, muy pocos son capaces de preocuparse por las necesidad sociales de la población. En una sociedad capitalista como la que nos encontramos es difícil oír a grandes millonarios hablar sobre la redistribución de la riqueza. Quisiera acabar con una reflexión de Jean de la Bruyère cuando dijo: “La generosidad no consiste en dar mucho, sino en dar a tiempo” y, parece, que ya ha llegado ese momento.




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