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Carlos de Vega: “La profesión no está valorada”


Carlos de Vega

Luis Alejandro Pérez – Madrid 23/10/2015

Diez y media de la mañana en un día gris. Entre charcos y oleadas de céfiro se levanta el edificio número 40 de la calle Miguel Yuste. En la recepción, los trabajadores revolotean de un lado a otro, de teléfono en teléfono. Apenas basta una llamada para conseguir un salvoconducto a la redacción de El País. Nuestro benefactor, Carlos de Vega, espera servicialmente en la puerta del ascensor. Tras un cordial saludo y un amable recibimiento, atravesamos el entramado de la extensa habitación. Se respira aún la tranquilidad del fin de semana. Tomamos asiento en una sala contigua. Carlos oculta de manera excelente esa timidez tan característica de su persona. Es natural de León, aunque trotamundos de por vida. Su incesante curiosidad lo ha llevado tan lejos como sus pies han permitido. La aventura se puede leer en sus ojos, a pesar de que hayan pasado años. El recuerdo de su periplo por Estados Unidos sigue intacto. Ahora, no obstante, debe lidiar con la batuta. Ha dejado atrás esa etapa donde era un pájaro libre que volaba entre los rascacielos de Washington. Desde marzo, y tras haber pasado otro trienio en Berlín, ha tomado la dirección de El País TV. Este reto es, probablemente, uno de los más complicados de su carrera profesional. Entre sus reliquias, conserva unas memorias compartidas de su etapa como corresponsal en Norteamérica: Se Alquila Casa Blanca. Esta colección de anécdotas narra, con buen olfato y habilidad, una entrañable parte de su vida, de la que sin duda, se pueden aprender muchas cosas. Bajo sus múltiples proezas, puede presumir de haber conocido a Barack Obama y de haber plasmado su rúbrica en la Casa Blanca, algo mirífico. Sin embargo, resulta curioso que un tipo de su talla tenga los pies en la tierra. Es más, en sus palabras se denota experiencia, pero sobre todo candidez. Aquí, la entrevista con el leonés errante.

TEMPUS FUGIT: ¿Es un sueño cumplido todo lo que ha cosechado desde que trabaja para el mundo del periodismo?

Carlos de Vega: Influye un poco todo: la suerte, estar en el momento adecuado cuando pasan las cosas… Luego también hay mucho en el trabajo, es decir, que te guste lo que haces y que te esfuerces por hacerlo bien. Estoy contento, sí. He ido haciendo distintas cosas y es como una aventura constante.

T.F.: Alguna profesión frustrada…

C.V.: Me gusta mucho el trabajo de periodismo. No obstante, me llaman mucho la atención todas las profesiones relacionadas con carreras científicas o de ingenierías. Pero, ojo, no es una frustración. Es simplemente la curiosidad de descubrir mundos desconocidos.

T.F.: ¿Tiene un modelo a seguir en su profesión?

C.V.: Muchos. Entre ellos destacaría a los periodistas de la BBC. En especial Jeremy Paxman, que hace unas entrevistas fabulosas. En general, periodistas de habla inglesa. Me parecen admirables.

T.F.: Hábleme de su etapa como corresponsal en EEUU, ¿se apoderó de usted el espíritu individualista de los norteamericanos?

C.V.: Hay algo que cuando estás viviendo en EEUU no puedes evitar. Se trata del afán de consumir. Es muy fácil que se te pegue. Te metes en la dinámica fácilmente. A parte de eso, los americanos son afables, algo que les separa del estereotipo.

T.F.: ¿Dónde guarda la foto que se hizo con Obama? ¿Algún otro recuerdo que guarde como paño en oro?

C.V.: Tengo un par de cajas llenas de recuerdos. La foto con Obama tampoco era muy buena, así que no creas que la tengo enmarcada en la pared. Está en el ordenador, en un disco duro. Lo que sí tengo es un par de cajas llenas de cosas. Algunas las he colgado por las paredes, pero no tengo un altar lleno de recuerdos.

T.F.: Los temas tabú… (represión policial, pena de muerte etc) ¿Tuvo problemas a la hora de transmitir ese tipo de información a España?

C.V.: Hacia España nunca, porque el trabajo de periodista allí no está controlado. En EEUU el periodismo es respetado por la sociedad, en general. Es verdad que dentro del país la represión policial se denuncia más internamente. El tema de la pena de muerte ya es otra cosa, porque ahí entra en conflicto con el derecho constitucional… Es un debate interminable. Al final creo que EEUU acabará por abordarlo y eliminarla, pero hacia fuera no hay problemas o límite en denunciarlo.

T.F.: ¿Qué es lo que le hace falta a España para que el periodismo sea considerado una profesión respetable?

C.V.: Uno de los principales problemas es que la profesión no está valorada, desde las propias empresas que están tratando a los periodistas con unas condiciones laborales muy malas. Mires donde mires es una profesión en la que los sueldos son demasiado bajos y es muy complicado crecer, porque puedes estancarte con unas condiciones de trabajo ínfimas durante años. Eso hace que el propio periodista se acabe frustrando y acabe quitando importancia al trabajo que hace porque los otros no lo valoran.

T.F.: Habiendo estado en Guantánamo, ¿cree en el cierre definitivo de la cárcel?

C.V.: Sí, Seguro. No obstante, creo que se hará sin ruido. Poco a poco. De hecho, cada vez hay menos presos. Habría menos si se lograran países que los acojan. Ojalá se haga antes de que se vaya Obama de la Casa Blanca, porque es uno de sus compromisos. Aún así, creo que se hará sin grandes debates ni ceremonias.

T.F.: ¿Se atreve a vaticinar un nuevo Presidente para las elecciones de 2016?

C.V.: Recuerdo que todavía faltaba un año para las elecciones de 2008. Parecía claro que Giuliani iba a ser el candidato republicano y Clinton la demócrata. Pero eso cambió de repente. Un mes en la política americana es como un año en cualquier otro país del mundo. No me atrevo a vaticinar. Me podría arriesgar a decir que los candidatos que parecen ahora más fuertes, al final no vayan a serlo. Pero es una apuesta que dejo ahí, para que luego digan que me he equivocado.

T.F.: Respecto a su trabajo actual, ¿había tomado antes el puesto de director?

C.V.: No. En Berlín -en Deutsche Welle-, había un pequeño equipo que coordinaba, pero nada comparado con esto. El de ahora creo que es un reto más importante, es la primera vez que lo hago. Cuando trabajas de corresponsal estas aislado, haces tu mundo y nadie te molesta. Aquí, la idea de formar gente, de hacer equipo, de distribuir funciones… casi me parece lo más difícil. Sobre todo en un sitio tan complejo como este, donde trabaja mucha gente y el contacto con lo audiovisual es muy escaso. Justo ahí es donde más empeño pongo en intentar mejorar, porque es algo de lo que no tenga práctica.

T.F.: Trabajando en una sección multimedia, ¿cree en el fin de los medios convencionales en papel?

C.V.: Yo creo que al papel le pasará un poco como al vinilo. No va a desaparecer nunca, porque la gente seguirá queriendo leer periódicos en papel, pero desde luego no va a ser como lo entendemos ahora.

T.F.: ¿Se consume este tipo de contenido de televisión por internet?

C.V.: Tiene audiencia, se consume. No te puedo dar cifras porque son confidenciales. El consumo de video en internet, desde cualquier medio, es el gran objetivo, porque hay mucho margen, sobre todo para las generaciones jóvenes. Además, es donde más publicidad puede entrar. Estos últimos meses hemos multiplicado por cinco el consumo de vídeo haciendo muy pocas cosas. El margen de crecimiento creo que es enorme.

T.F.: El País TV ha estrenado esta última semana un nuevo programa musical, Suena, cuénteme un poco más.

C.V.: Suena es una idea que, dentro de la televisión por internet, se basa en cubrir eventos de la actualidad. Surge por una ventaja que tenemos al trabajar en El País. Los periodistas de la redacción tienen muy buenos contactos, saben mucho de lo que hacen y se relacionan muy bien con el entorno. Fernando Navarro, periodista crítico musical, tiene unos contactos excelentes con prácticamente todos los grupos musicales españoles. La idea es crear formatos propios que conecten con generaciones más jóvenes. Uno más de otras cosas que haremos estos meses.

T.F.: Después de todo lo que ha vivido, ¿tiene ambiciones de superación?

C.V.: Siempre. Pero no son ambiciones de escalar, sino de cambiar. Tengo una sensación de que cuando pasan tres años necesito que algo cambie para no aburrirme. Más o menos se suele cumplir este ciclo. Según mi experiencia, a los tres años decido lo que hago. En el caso de EEUU decidí quedarme otros tres, pero con el resto sí.

T.F.: ¿Cómo le gustaría que le recordaran en el mundillo?

C.V.: Como un buen comunicador, con eso sería más que suficiente. Significaría que algo, al menos, he hecho bien.

T.F.: Un consejo para los jóvenes periodistas…

C.V.: Que cojan esta profesión con muchas ganas, que sean ambiciosos y que no se puede trabajar de cualquier manera. Una de las tareas más complicadas que tienen los universitarios es recuperar ese valor de lo que es la profesión periodística, hasta imponérselo a las empresas.

Un Carlos más personal…

T.F.: ¿Cómo le describiría un amigo suyo?

C.V.: Afable, con capacidades para comunicarse con la gente y con mucha curiosidad para escuchar a los demás.

T.F.: ¿Es usted una persona nerviosa?

C.V.: Con la cámara no soy nervioso porque lo veo como un trabajo. Personalmente, más que nervioso soy tímido, lo que pasa que lo oculto bien.

T.F.: ¿Cuál es su pasatiempos favorito?

C.V.: La montaña, tanto en verano como en invierno. Me encanta ir a esquiar.

T.F.: ¿Se considera competitivo?

C.V.: Soy competitivo conmigo mismo.

T.F.: ¿William Hearst o Joseph Pullitzer?

C.V.: Los dos son imprescindibles, pero me quedo con Pullitzer.

T.F.: ¿Qué género literario prefiere?

C.V.: El ensayo periodístico

T.F.: ¿Qué libro lee actualmente?

C.V.: Rayuela, de Julio Cortázar.

T.F.: ¿Con qué político se iría de tapas?

C.V.: Pablo Iglesias o Albert Rivera

T.F.: La comida… ¿Española o de fuera?

C.V.:  La española, no hay ninguna duda.

T.F.: ¿Acción de Gracias o Navidad?

C.V.: Acción de Gracias es como la cena nuestra de Navidad, pero más a lo grande. De hecho, es la fiesta que más me gustaba del calendario norteamericano, pero aquí ya no lo celebro.




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