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Nuevo informe de la OMS: ¿Qué podemos comer?


informe OMS

Andrea Valladolid Ruipérez – Madrid 30/10/2015

La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió el pasado 26 de octubre un informe en el que declara la carne procesada como un carcinógeno del Grupo 1 y la carne roja como probablemente cancerígena (Grupo 2A). Este informe ha sido realizado por 22 científicos de 10 países, pertenecientes a la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que han analizado más de 800 estudios sobre la relación entre el consumo de carne roja y procesada y el riesgo de padecer 12 tipos de cáncer.

El documento diferencia en todo momento las carnes procesadas de las carnes rojas. Las primeras son aquellas que, tras ser extraídas del animal, sufren algún proceso de transformación para mejorar su conservación o su sabor. Dentro de este grupo encontramos los embutidos, el bacon, el jamón, las salchichas, las hamburguesas, la carne en conserva o las salsas a base de carne. Las segundas son las que provienen del músculo de algún mamífero como el cordero, el cerdo, la cabra, el caballo o el vacuno. Todas ellas podrían provocar cáncer colorrectal, aquel que afecta al colon y al recto, pero la evidencia científica es mayor en las carnes procesadas. En el caso de la carne roja también hay investigaciones que confirman una relación con el cáncer de próstata y el de páncreas.

Sin embargo, la OMS no confirma que el consumo de estos productos vaya a provocar cáncer, sino que se limita a agrupar las diversas sustancias en categorías en función de la mayor o menor evidencia de relación entre su consumición y el riesgo de contraer la enfermedad. La IARC señala que esta probabilidad aumenta en un 18% por cada ingesta de 50 gramos de carne procesada. Por otro lado, el número de muertes por cáncer producidas anualmente por el consumo excesivo de carne procesada es aproximadamente 34.000, mientras que en el caso de la carne roja el dato rondaría los 50.000 si se probara la relación casual. Estas cifras son muy inferiores al medio millón de muertes por cáncer al año derivadas del consumo de tabaco, a las 600.000 relativas al alcohol o a las 200.000 por la contaminación aérea.

Consecuencias de un consumo de carne excesivo

El informe de la OMS ha servido para revisar los niveles de consumo de carne en el mundo. Este año se producirán 318,7 toneladas y “se espera un aumento del consumo mundial a un ritmo del 1,6% anual en los próximos diez años”, que se concentrará principalmente en los países desarrollados, según anunció Erik Mathijs, agroeconomista belga, el pasado agosto en el Congreso Internacional de las Ciencias y Tecnologías cárnicas.

El consumo excesivo de carne perjudica al medio ambiente. Lluís Serra – Majem, Doctor en Nutrición y Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, asegura que “el problema no es tanto el consumo de carne sino el abuso. Si España volviera a la dieta mediterránea, no solo los ciudadanos tendrían mejor salud sino que las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de alimentos bajarían un 72%; el uso de tierras agrícolas se reduciría un 58%; la energía requerida disminuiría un 52%, y el agua necesaria bajaría un 33%.” En cambio, si los españoles llevaran una dieta al estilo estadounidense los impactos ambientales analizados aumentarían entre un 12% y un 72%, según Serra – Najem.

Estados Unidos es el país que más carne ha producido en el último medio siglo. España, por su parte, se sitúa en el décimo lugar en el ranking mundial del consumo de carne. Según el informe anual sobre alimentación de 2014 publicado por el Ministerio de Agricultura, el consumo medio per cápita de carne es de 139 gramos al día o 51 kilos al año. Una cifra que supera los 100 gramos, no diarios, que sugiere la dieta mediterránea. Sin embargo, en el consumo medio semanal de carne roja (350 gramos) y carne procesada (228) los españoles cumplen las recomendaciones dadas por la OMS, que pone como tope 500 gramos a la semana.

El informe también afecta de manera directa al sector carníco. La Federación Europea de Asociaciones Cárnicas (CLITRAVI) se queja de la falta de globalidad del análisis realizado por la IARC al considerar “inapropiado atribuir a un único factor un mayor riesgo de cáncer.” Su comunicado advierte que el riesgo de padecer cáncer colorrectal es mucho mayor en relación a otros factores como el índice de masa corporal, enfermedades de colon o la falta de actividad física y tabaco.

Alarmismo en la población: ¿Debemos cambiar nuestra dieta?

El informe de la OMS ha levantado ampollas en gran parte de la población. Expertos e investigadores muestran una postura unánime al respecto: El consumo de carnes rojas y procesadas debe ser moderado, pero sigue siendo necesario en la dieta.

La doctora María Ballesteros, responsable de la unidad de nutrición y dietética en el Hospital de León, no cree “que esto vaya a ni deba cambiar ninguna dieta, pero sí ratifica lo que los nutricionistas llevamos diciendo durante muchos años: comemos demasiada carne.” Por su parte, el doctor Antonio Agudo, responsable de la Unidad de Nutrición y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología, defiende en su entrevista a El diario.es que “si nos atenemos a las recomendaciones que ya existían, el informe de la OMS no debería alarmar a nadie. Las recomendaciones son carne roja fresca un máximo de dos veces por semana y carne procesada una vez por semana. Es probable que si reducimos el consumo de carnes rojas y carnes procesadas, se reduzca la incidencia de cáncer de colon. Ahora bien (…) yo no sería tan drástico como para recomendar a nadie que deje de comer carne roja o procesada.”

Alfonso Carrascosa, investigador del CSIC, se suma a estas opiniones que buscan tranquilizar a la población. Este asegura a la Agencia Efe que “la OMS dice que aumenta la probabilidad de padecer ciertos tipos de cáncer: no da la seguridad de que vayas a padecerlos (…) Hay muchas cosas cotidianas en estas listas (el café está en el 2B) y nadie deja de consumir una caña o vino de vez en cuando, lo que incluso puede ser saludable.” Además, puntualiza que existen componentes individuales y genéticos determinantes a la hora de padecer la enfermedad.

La nutricionista Laura Pire comenta al diario El País que “no son tan importantes los alimentos concretos, que siempre deben ser de calidad y lo más frescos posibles, sino el patrón alimentario [la dieta]. Como en otras ocasiones, se ha generado una alarma alimentaria porque se ha equiparado un alimento con un tóxico.” Al respecto, Xavier Medina, director de la Cátedra UNESCO de Alimentación, Cultura y Desarrollo de la Universitat Oberta de Catalunya, puntualiza que “es necesaria una estrategia de comunicación que explique bien las conclusiones de un informe sin caer en el drama.”

La crisis económica, la llegada de las nuevas tecnologías o el marketing de las empresas alimentarias han convertido los hábitos de una gran parte de la sociedad actual en sedentarios e insalubres. Uno de los aspectos más preocupantes es el de la alimentación. El informe presentado en mayo de 2015 por el Foro de la Salud del Reino Unido, la Oficina Europea de la OMS y la Comisión Europea alerta de que para 2030 tres de cada cuatro europeos tendrán sobrepeso, lo que implicaría, a su vez, un incremento del número de enfermedades crónicas y cardiovasculares. Como bien apunta, Lluís Serra – Majem, “en el mundo actual, acelerado y sin tiempo, no se habla de un tema si no existe una sensación de urgencia.” Al margen de la agitación momentánea que suscitan este tipo de investigaciones, su importancia es capital para concienciar a la población de que el cuidado de la salud no es un capricho, sino una garantía de vida.




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