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Estado Islámico: pasado, presente y futuro


ISIS

Ignacio Romo – Madrid 20/11/2015

Tras los terribles atentados sucedidos la semana pasada en París, el grupo yihadista más fuerte del momento ocupa las portadas de todos los periódicos internacionales. En este reportaje pretendemos explicar cómo nació, cómo se gestiona y cuáles son los objetivos del Estado Islámico.

En 1916, tras la primera Guerra Mundial, se firmó el acuerdo de Sykes-Picot entre Francia y Gran Bretaña. Gracias a este tratado ambos países se repartieron la zona de Oriente Medio (donde anteriormente estaba el Imperio Otomano) y formaron países a su antojo, sin importarles las diferencias o semejanzas entre los pueblos que allí vivían.

Tras la segunda gran guerra, franceses y británicos se marcharon de la zona y los recién creados países se constituyeron como independientes tan solo treinta años después de haber sido formados. La juventud de estos países y la velocidad con la que se constituyeron y posteriormente se abandonaron a su suerte son las principales razones que justifican la gran cantidad de conflictos que han existido -y aún perduran- en la zona.

El origen del Estado Islámico

La semilla del actual Estado Islámico se encuentra en Irak, concretamente en el grupo terrorista Al Qaeda. Es de sobra conocido que Al Qaeda fue un movimiento militar de carácter suní que surgió en Irak para hacer frente a la invasión norteamericana. Pero al mismo también luchó contra los grupos chiíes, que controlaban el gobierno del país.

Para comprender el conflicto es primordial conocer las diferencias entre suníes y chiíes. La sociedad musulmana se divide en dos ramas: los suníes, que comprenden alrededor del 80% de la población, y los chiíes, que forman el 20% restante. Aunque la gran mayoría es suní, el gobierno de Irak -y también el de Siria- siempre ha estado presidido por chiíes. Esto hecho, como es obvio, dio lugar a conflictos, pues los suníes reclamaban constantemente más poder. Finalmente, la lucha suní por hacerse con el control del país se hizo realidad en el grupo terrorista Al Qaeda, que se erigió como la gran esperanza para alcanzar sus objetivos.

En el año 2002 comienzan a crearse las primeras estructuras para el posterior surgimiento del Estado Islámico. Es en este año cuando Al Zarqawi creó la filial de Al Qaeda en Irak, que en 2006, tras la muerte de éste, pasó a llamarse Estado Islámico de Irak. En el año 2010 se nombró jefe de la filial al que es ahora el líder del ISIS, Al Bagdadi.

Con el estallido de la guerra siria en 2011, el Estado Islámico de Irak decidió cooperar con la filial de Al Qaeda en dicho país, el Frente Al Nusra. Poco tiempo después, en el año 2013, ambas filiales se unieron y decidieron independizarse de Al Qaeda, naciendo así el Estado Islámico como actualmente lo conocemos.

Organización y financiación

ISIS deriva de Al Qaeda, sí. Y por ello comparten muchas semejanzas, pero también existen notables diferencias entre ambos. Estado Islámico no es un simple grupo terrorista, es mucho más que eso. Es un Estado. Y además posee una organización similar a la que puede tener cualquier estado europeo.

Funcionan como cualquier estado europeo porque organizan actividades sociales, dotan a sus territorios de escuelas y hospitales gratuitos, poseen una organización judicial desarrollada y siguen un modelo económico de corte capitalista dónde los recursos clave como el agua, el petróleo o la agricultura están administrados por la población.

El territorio que domina el Estado Islámico acoge a ocho millones de personas. Controlan ya Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak, y gran parte del territorio de este país. En Siria también dominan una gran porción de terreno y ciudades importantes como Raqqa.

Ellos incluso llegan a definirse como un Califato, en el cual el líder, el califa es Al Bagdadi. El califa es el poder central del ISIS aunque en realidad la organización y administración del Estado está controlada por militares que provienen del ejército iraquí. La proyección de su califato y su ideología islamista radical se ha expandido en hacia nuevos territorios con una velocidad impensable. Están presentes, en mayor o menor intensidad, en más países de Oriente Medio y en zonas de África del Norte y de África Central cómo Nigeria o Camerún. En estos países del centro de África cooperan con los islamistas fundamentalistas Boko Haram, un grupo terrorista más sangriento si cabe que el propio ISIS.

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Territorios con presencia de EI. Fuente de la imagen: laicismo.org

La financiación de EI es variada. En los primeros años del grupo la venta de petróleo constituyó, sin duda, la pieza troncal de su economía, pero ahora son capaces de obtener dinero a partir de otras vías.

En sus comienzos recibieron financiación de los países del Golfo. Estos gobiernos apoyaban al ISIS para que defendiese a los suníes en Irak, pero cuando se percataron de las barbaridades que el grupo terrorista cometía decidieron rebajar en gran cantidad el dinero que les enviaban, aunque les sigue llegando todavía una pequeña parte.

En la actualidad, aprovechándose de la situación estratégica de sus territorios, cobran impuestos a cualquier persona que quiera salir o entrar de sus fronteras, incluidos los refugiados. También se dedican al contrabando con los productos de primera necesidad, tráfico de drogas e incluso venden obras de arte y antigüedades por internet.

La conquista de territorios también les aporta un gran beneficio. Además de hacerse con pozos de petróleo, cuando conquistaron la ciudad iraquí de Mosul robaron de los bancos algo menos de 1.000 millones de euros. La Hacienda Pública es otra de las claves de sus ingresos. La recaudación de impuestos a los habitantes de sus territorios les aporta unos 550 millones de euros anuales.

En total se cree que en 2015 ISIS puede llegar a obtener unos 2.000 millones de euros en beneficios. Una gran parte de ese dinero lo crean dentro de sus propias fronteras gracias a todas las herramientas económicas que hemos comentado, lo que hace sea muy difícil desactivarles económicamente desde el exterior.

Un futuro ambicioso

El enemigo principal para el Estado Islámico ahora mismo son los chiitas. Mantienen frentes abiertos con ellos tanto en Siria como en Irak. También Arabia Saudí y los países del Golfo son un enemigo importante para ellos. Estos países son suníes, pero quieren conquistarlos para poder formar un estado único de mayoría sunita.

Su principal objetivo es seguir expandiéndose de la misma forma que lo han hecho hasta ahora para poder acabar formando un estado único de raza árabe sunita basado en las creencias musulmanas más radicales.

El caso europeo es distinto. El ISIS tiene infiltradas numerosas células en Europa que actúan de forma independiente, pero su objetivo a corto plazo no es ni mucho menos adentrarse de lleno en el viejo continente.

Tras los atentados de París ha parecido surgir un cambio en la mentalidad de algunos países europeos, sobre todo en Francia y Rusia, a la hora de encarar este grave problema. En las próximas semanas veremos cómo continúan los acontecimientos pero lo que está claro es que el Estado Islámico no debe seguir expandiéndose y desarrollándose a esta velocidad porque constituye una gran amenaza para el mundo árabe y también para Europa.

 

Fuente de la imagen: AP




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