.
.

Intervención militar, consecuencias y posibles soluciones para acabar con ISIS


Miguel Ángel Rodríguez Rodríguez y Andrea Valladolid Ruipérez – Madrid 20/11/2015

El domingo 15 de noviembre, aviones de combate franceses lanzaron 20 bombas sobre la ciudad de Raqqa, el bastión del Estado Islámico en Siria. Esta ha sido la primera respuesta militar del Gobierno francés tras los atentados terroristas perpetrados en la noche del 13 de noviembre en París. Sólo unas horas después, Rusia bombardeó la misma zona antes de reconocer el atentado que derribó hace unos días en el Sinaí un avión ruso. Francia y Rusia, en coordinación con EEUU, han anunciado que reforzarán su presencia militar en Siria. La respuesta de los Estados miembros de la Unión Europea a la solicitud francesa de una “participación militar ampliada” ha sido positiva. Los 28 han afirmado que asistirán a Francia en caso de ataque. Estas últimas operaciones, que suponen el inicio de “los esfuerzos intensificados” contra el autodenominado Estado Islámico, han avivado un debate internacional que lleva muchos años presente: ¿debe intervenir Occidente en Siria? Lo cierto es que los bombardeos no son algo nuevo, puesto que la Coalición Internacional ya ha estado interviniendo en Siria los últimos meses. Ahora, con el atentado de París, el mapa del conflicto Sirio cambia radicalmente. La guerra, que ya dura cinco años, queda en un segundo plano y los Estados se marcan un nuevo objetivo: acabar con el ISIS.

La intervención militar, presente en los conflictos de los últimos años

El supuesto ataque con armas químicas, perpetrado por el régimen sirio en el año 2013 en Damasco, provocó que aquellas potencias partidarias de una intervención militar en Siria (EEUU, Francia e Inglaterra, principalmente) se plantearan seriamente emprender dicha operación desde el aire y desde el mar. Su principal justificación es que el uso de armas químicas es una acción prohibida por la ley internacional y, por tanto, no puede ser obviada por las comunidades internacionales. Tanto EEUU como sus aliados defienden que la acción militar es una medida sancionadora a Siria, no una campaña para destituir a Bashar al-Assad. Reino Unido, que solicitó a la ONU su aprobación, añadió que esta operación tiene como objetivo “proteger a los civiles.”

Algunos expertos defendieron esta postura argumentando que la intervención “contribuirá a debilitar al régimen y, como mucho, a forzarlo a una negociación con la oposición.” Otros analistas afirmaron al respecto que no intervenir no sólo constituiría un precedente para nuevos ataques, sino que además restaría credibilidad al gobierno de Barack Obama, quien en 2012 advirtió a Siria que utilizar este tipo de armas sería cruzar una “línea roja.” La OTAN también se ha sumado a este grupo al defender que “el uso de armas químicas no puede quedar sin respuesta.”

Otro argumento utilizado a favor de la intervención es el de la “responsabilidad moral” que deben asumir las grandes potencias en los asuntos globales. El ex primer ministro británico Tony Blair escribió en una columna en The Times que “si Occidente no interviene para apoyar la libertad y la democracia en Egipto y Siria, Medio Oriente se enfrentará a una catástrofe.”

Ahora, con los atentados que se han producido en el último mes, primero el de Ankara (102 muertos) y después el de París (129 muertos), se ha puesto de relieve la ineficacia de las estrategias desarrolladas por las potencias occidentales para luchar contra el extremismo radical. Hasta ahora, los gobiernos europeos habían dedicado sus esfuerzos a emprender medidas de seguridad frente a la amenaza terrorista. Sin embargo, estas no han dado resultado lo que podría inducir a las potencias occidentales a llevar la guerra contra el islamismo a un nivel superior, que sería la intervención militar.

En la décima cumbre del G20 celebrada el pasado lunes 16 de noviembre, el grupo de países avanzados y emergentes anunciaron que, como primera medida, aumentarían los controles en las fronteras y los aeropuertos para tratar de evitar nuevos ataques terroristas. Además, los Gobiernos occidentales se están planteando una intervención más decidida contra el ISIS. El Presidente de EEUU, Barack Obama, en una reunión previa a la cumbre con el Presidente de la República de Turquía, Erdogan, confirmó que “Estados Unidos y sus aliados redoblarán sus esfuerzos para encontrar una solución pacífica en Siria y evitar que el ISIS perpetre más ataques como los de París.” Según informa el diario The Wall Street Journal, los atentados del viernes podrían empujar a la OTAN a actuar contra las posiciones del Estado Islámico en Siria.

Desde septiembre, Francia bombardea Siria, pero hasta los atentados del viernes sólo había realizado dos bombardeos. A partir de entonces, y en tan solo tres días, ha llevado a cabo otros dos y mucho más potentes. El presidente francés, François Hollande ha afirmado ante sus parlamentarios que “Francia está en guerra.” El Jefe de Estado francés pretende crear una “coalición única militar” en Siria y espera la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. La mañana del 18 de noviembre Hollande comenzó las negociaciones con el Secretario de Estado de EEUU, John Kerry. Tras la reunión, Kerry afirmó que ambas potencias llevarán a cabo un intercambio de información para coordinar mejor sus acciones en Siria. La semana que viene, el Jefe de Estado francés se reunirá con Barack Obama y Vladimir Putin.

Una solución ineficaz 

La intervención militar en Siria para acabar con el Estado Islámico necesitaría de un pacto común entre los distintos estados, con el fin de aunar fuerzas y lograr el objetivo propuesto. Sin embargo, esto resulta extremadamente difícil pues existen diversos intereses. Los Estados Unidos han iniciado una ofensiva contra el Régimen de Bashar al-Assad y contra el llamado Estados Islámico y han apoyado militarmente a los distintos grupos rebeldes que se han ido conformando. La actuación de EEUU está siendo apoyada actualmente por Francia y Turquía, aunque esta última en menor medida. Por otro lado, Rusia se muestra contraria al EI y a los diferentes grupos rebeldes, apoyando al-Assad. La posibilidad de que Estados Unidos y Rusia lleguen a un acuerdo para actuar de manera coordinada contra el EI se presenta casi imposible actualmente.

Por otro lado, por mucho que se consiguiera un acuerdo y se decidiera intervenir, esto no terminaría el grupo terrorista, ya que existen grupos yihadistas que apoyan al ISIS distribuidos por África y parte de Asia. Como podemos ver en el mapa creado por El Confidencial existen grupos armados por el norte de África, principalmente en Libia. Argelia, Egipto o Nigeria, donde el Boko Haram juró fidelidad a la causa yihadista, son otros de los reductos donde existen grupos pertenecientes al Estado Islámico. Pese a que Irak o Siria son los principales lugares donde se congregan los extremistas, Yemen y Jorasán se han convertido en provincias del califato. El pensar que con la eliminación de los grupos yihadistas de Siria se acabaría el problema es un error, pues esta corriente extremista está muy extendida por diversos países, incluso dentro de las estados europeos.

Mientras se decide cómo acabar con el ISIS, parece que queda en un segundo plano la guerra civil siria, que sigue desde hace cinco años, y que se ha convertido en una de las guerras más mortíferas del siglo XXI. Según informó la ONG Observatorio Sirio para los Derechos Humanos en abril de 2015, desde que comenzó la guerra en 2011 ya han muerto más de 310.000 personas en Siria, de las cuales 104.629 son civiles, 11.021 de ellos niños y 7.049 mujeres. Además, millón y medio de personas han resultado heridas. A estas cifras hay que añadir las decenas de miles de personas que se encuentran desaparecidas.

Por otro lado, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) apuntó en julio de este mismo año que el número de refugiados sirios supera los 4 millones. Además, cada vez encuentran más dificultades para sobrevivir: el 86% que se encuentran en los campos de refugiados de Jordania viven por debajo del umbral de la pobreza y el número de desplazados aumenta por encima de las ayudas que reciben.

Además, otra de las consecuencias más catastróficas del conflicto es la generación de niños que han vivido la guerra y soportado sus consecuencias. Más de 750.000 no tienen acceso a la educación y se han convertido en refugiados. La necesidad de acabar con esta barbarie humana ha hecho que muchos vean la intervención militar como la única solución posible. Sin embargo, esto supondría un peligro para los civiles que viven actualmente en el país. Según Farid Kahhat, doctor en Relaciones Internacionales, Teoría Política y Política Comparada en la Universidad de Texas, una intervención en Siria no solucionaría el martirio constante que sufre el pueblo sirio, pues en todas las guerras mueren miles de civiles. Esta teoría está respaldada por la Organización británica no gubernamental Artículo36, la cual indica en una carta a su gobierno que el bombardeo de enclaves yihadistas provocaría nuevas bajas civiles. Los datos ofrecidos por Iraq Body Count demuestran que durante la guerra de Irak murieron más de 100.000 civiles, unos datos bajos comparados con los ofrecidos por la prestigiosa revista The Lancet que estima los civiles muertos durante esta contienda en 655.000. Otro estudio, realizado en 2008 por la Organización Mundial de la Salud cifra en 400.000 los ciudadanos fallecidos en el conflicto. Por lo cual, la intervención armada en Siria podría dar lugar a la pérdida de más vidas inocentes.

¿Qué posibles soluciones existen para acabar con el ISIS?

  • Uno de las principales medidas que se están llevando a cabo dentro de las fronteras europeas es una intervención en la educación que reciben muchos jóvenes musulmanes a través de las mezquitas. La directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Irina Bokova, aseguró el pasado lunes que “no debemos librar esta batalla por la fuerza, sino a través de las ideas.” Además, el director del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Hugues Mingarelli, afirmó que “es extremadamente importante luchar contra la ignorancia, el verdadero germen de la radicalización. Internet debe servir para acercarnos y no lo contrario, debemos educar en su empleo.”
  • Uno de los principales problemas, según Obama, es la incapacidad que tiene Europa para integrar a la religión musulmana dentro de la sociedad. El pasado enero, tras los atentados del Charlie Hebdo, el Presidente de Estados Unidos aseguró que una de las ventajas de su país es que los ciudadanos “musulmanes se sienten estadounidenses. Y hay un proceso increíble de inmigración y asimilación que forma parte de nuestra tradición, y que es, probablemente, nuestra mayor fortaleza.” Además, Obama aseguró que “hay partes de Europa donde ese no es el caso, y ese es probablemente el peligro más grave que afronta.”Esta misma idea sostiene el investigador del Real Instituto Elcano, Fernando Reinares que asegura que en España las redes de captación han encontrado “una población joven, vulnerable, que no se identifica con el país donde ha nacido ni con el de sus padres.” Este es uno de los principales problemas que se tienen que abordar a la hora de solventar el problema del yihadismo.
  • Tras los ataques a París, el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha asegurado que “la financiación (del ISIS), como hemos sabido, proviene de 40 países, entre ellos varios países del G20.” A continuación pidió a todos los países dejar de financiar al Estado Islámico, una de las propuestas que han hecho varios países para acabar con el terrorismo yihadista. Actualmente, la financiación del EI proviene de los impuestos que cobran a los civiles como salvoconducto para cruzar su territorio, el robo de bancos, donaciones y la venta de petróleo. Es este último punto el que preocupa a Putin. Según Joshua Landis, profesor de la Universidad de Oklahoma y uno de los mayores expertos internacionales en Siria, asegura que el propio régimen de Bashar al-Assad compra petróleo al ISIS: “Irán y Rusia, que están del lado de Assad, cada vez dan menos ayuda porque temen estar tirándolo a la basura. Así que al Gobierno sirio no le queda otra opción que comprárselo al EI y probablemente lo hace a través de la mediación de líderes tribales.”Pero este no es el único país que compra petróleo a los yihadistas. La embajadora de la UE en Irak, Jana Hybaskova, afirmó en septiembre de 2014 que estados comunitarios están comprando el petróleo que exporta el EI, uno de ellos Turquía. Los datos del Tesoro de Estados Unidos corroboraron en 2014 que Turquía era uno de los principales compradores de petróleo producido por el EI.Eliminar esta financiación sería un duro golpe para el Estado Islámico, pues obtiene unos beneficios de un millón de dólares diarios a través de la venta de petróleo en el mercado negro.El politólogo experto en Siria Hasan Hasan aseguró que parte de la financiación que recibe el ISIS proviene de Arabia Saudí, Qatar o Kuwait: “Se benefician de las donaciones de hombres acaudalados del mundo musulmán, mayoritariamente de países del Golfo.” Sin embargo, estas donaciones no provienen a través de los cauces oficiales. “Son donantes privados que creen en su proyecto de Estado Islámico y que quieren contribuir en la lucha contra sus enemigos, Damasco y Bagdad.”
  • Finalmente, otro aspecto que hay que tener en cuenta es la utilización de las redes sociales por parte del EI. Con la publicación del vídeo de Anonymous, el pasado martes, en el cual un representante de esta red mundial de hackers, creada en 2010 tras las filtraciones de Wikileaks, amenazaba al Estado Islámico con cientos de ataques cibernéticos, se ha visto la posibilidad de iniciar una guerra a través de la red. El colectivo de hackers realizó durante el martes cerca de 5000 ataques a cuentas de redes sociales asociadas al yihadismo. Siendo las redes sociales el principal medio de captación de terroristas esta medida puede resultar eficaz, pues se trata de eliminar su visibilidad en internet.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.