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De aquí a la eternidad


Sinatra

Ignacio Romo – Madrid 20/11/2015

Hace un siglo nació uno de los artistas más importantes e influyentes del siglo XX. Un icono que abarcó muchas generaciones de seguidores y del que se han escrito tantas biografías que para poder vivir las anécdotas que se conocen de él serían necesarias tres vidas octogenarias distintas. La semana pasada Frank Sinatra habría cumplido 100 años y queremos homenajearle con este reportaje sobre su vida artística y personal.

A comienzos del siglo XX, Estado Unidos era el destino predilecto por las personas que emigraban de su país de origen en busca de prosperidad. Inmigrantes de todas las nacionalidades se apretujaban como sardinas en lata en la Isla de Ellis (Nueva York) esperando a que se les diese el permiso para acceder a la tierra prometida.

En aquella época muchos italianos se desplazaron al continente americano buscando una vida mejor. Anthony y Dolly Sinatra fueron dos de los muchos que realizaron el gran viaje. De su matrimonio nació un único hijo, Frank Sinatra.

La familia Sinatra crío a su hijo en Hoboken, una ciudad a las afueras de Nueva Jersey. El entorno donde Frank creció fue más o menos estable. La mayoría de los datos hablan de que su infancia fue pobre, pero también se ha hablado que esto no fue así y que incluso su padre le compró un coche cuando él era muy joven. Sea como fuere el nivel económico de la familia, la relación de Sinatra con la música se inició cuando de niño cantaba en el bar de su padre para ganarse unas monedas. Él mismo reconoció que cantaba muy mal en aquellos primeros años, pero que como conseguía ganarse unas pelas con ello no le importaba en absoluto el nivel al que lo hiciese.

Fue pasando el tiempo y el interés de Frank por la música fue creciendo más y más hasta que acabó dejando el instituto para dedicarse de forma total a cantar a la vez que alternaba trabajos temporales.

All or nothing at all

Sinatra nunca se conformó con ser alguien del montón. Entre sus planes no se encontraba ser un cantante común sin nada diferente que ofrecer. El mítico Bing Crosby fue desde el principio su gran ídolo. Pero el joven Frank no quería ser cómo él, quería ser mejor que él. Deseaba superarle.

Sus inicios se remontan a la radio. Junto con tres compañeros más de Hoboken ganó un concurso radiofónico y como premio se marcharon a dar conciertos por todo el país. El cuarteto de jóvenes voces parecía prometedor pero el ego y el orgullo de Sinatra ya se hacía notar en su juventud. No le gustaba compartir los focos, quería cantar en solitario.

1939 puede considerarse uno de los años más importantes de la vida de Frank Sinatra. Se casó con la primera de sus cuatro mujeres, Nancy Barbato, una chica de su barrio a la que conocía de toda la vida y con la que tuvo sus dos únicos hijos. También ese año, su vida cambió cuando Tommy Dorsey le contrató para ser el vocalista de su banda. El grupo musical de Dorsey era uno de los más importantes del país. Se cuenta que los integrantes de la banda de Dorsey se opusieron al fichaje de Sinatra como nuevo vocalista. Cuando éste salió al escenario con su nuevo grupo y cantó los primeros compases su voz fue tan magnifica que se formó un silencio sepulcral en el teatro. Había nacido una leyenda.

En estos primeros años cantaba canciones románticas y juveniles con un estilo distinto que le diferenciaba del resto y le hacían destacar por encima de la banda de músicos que le acompañaba. Este hecho fue importante y convirtió a Sinatra en un innovador para su tiempo pues hasta ese momento los instrumentos habían tenido el mismo o incluso más protagonismo que el cantante. Sinatra cantaba de maravilla. Y se hacía notar por encima de los músicos, lo que cause el nacimiento del fenómeno fan.

A menudo se piensa que la figura del fan nació con el rock and roll, los bailes de Elvis y los flequillos de McCartney, Lennon y compañía. Nada más lejos de la realidad. El atractivo natural de Frank Sinatra, sus ojos azules color cielo y su forma de cantar casi sexual causaron furor en las chicas jóvenes de la época. Las jóvenes no iban a ver a la banda de Tommy Dorsey, iban para ver a Frank y gritarle como locas en cuanto entonase la primera nota.

Su concierto en el Teatro Paramount de Nueva York fue el que le ascendió a la fama a nivel nacional. Era la gala de nochevieja de 1942 y Frank Sinatra subió al escenario tras la actuación de Benny Goodman. Aparentemente allí había un público normal, pero cuando salió Sinatra las chicas empezaron a gritar de forma histérica. El resto de músicos que actuaban en la gala alucinaban. Nunca habían visto nada semejante.

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Sinatra acosado por sus fans tras un concierto

I´ve got you under my skin

Los años prósperos continuaban para el bueno de Frank. Su vida había dado un vuelco en apenas tres años. Era conocido en cada rincón del país y además era idolatrado por un gran número de seguidores. Se inició en el mundo del cine y viajó a Hollywood para hacer dos películas: Cada vez más arriba (1943) y Levando anclas (1945), obteniendo en esta última valoraciones muy positivas.

El éxito de Frank no sólo se reducía al ámbito artístico. Grabar películas le acercó al ambiente de Hollywood, lo que le permitió fraguar nuevas amistades de todo tipo y condición. Aunque estaba casado, Sinatra nunca se preocupó demasiado por seguir las doctrinas del matrimonio. Se dice que lograba acostarse con toda mujer que se proponía. Los Ángeles le proporcionó una nueva perspectiva. Una vida alejada de su casa de Nueva Jersey, de su familia y plagada de fiesta, actrices guapas, alcohol y juego.

Pero a finales de los 40’ una relación amorosa, con un guion merecedor de un Óscar cambió la vida del cantante. Conoció a la musa del momento, Ava Gardner y quedó prendado de ella como lo harían muchos otros hombres. Ella fue una mujer con más carisma y orgullo que él mismo. Estuvo por encima de él en todo momento, algo que desencajaba completamente a Sinatra.

Estaba profundamente enamorado de ella. Y ella de él, al principio.

Tras años de romance, en 1945 Sinatra se divorció de su mujer de toda la vida y se casó con Ava. Su relación fue todo pasión e intensidad, pero el raciocinio brilló por su ausencia. Y eso, al fin y al cabo, pasa factura. Los primeros años fueron buenos pero tras la boda las cosas comenzaron a empeorar. Las continuas infidelidades de ambos, los celos, los amigos de unos y de otros, el alcohol, la fama y dos abortos intencionados de ella sin el consentimiento de Sinatra acabaron destruyendo uno de los romances más conocidos de la historia hollywoodiense. De Ava son conocidos en este tiempo dos líos con toreros Españoles. De uno de ellos, Dominguín, Humphrey Bogart, que fue íntimo amigo de Sinatra, comentó: Las mujeres de medio mundo se arrojarían a los pies de Frank Sinatra, y resulta que Ava pierde la cabeza por un tipo que usa capa y zapatillas de bailarina”

En 1957, tras seis años de matrimonio, se divorciaron. “A Ava la llevo en la sangre” dijo Sinatra años después de su ruptura con la actriz. Frase que nos da a entender a quién fue dedicada uno de los mayores éxitos de Frank: I´ve got you under my skin.

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Ava Gardner y Frank Sinatra

Just in time

Al mismo tiempo que la relación con Ava subía y bajaba como una montaña rusa, Frank atravesaba una crisis artística importante. Los problemas con el alcohol crecieron, sus discos ya no se vendían como antes y empezó a tener problemas de voz. La música que empezó a hacerse en aquella no casaba con su estilo y  (o al menos eso decía él). Además, a todo ello se le sumó que perdió los 11 millones de dólares que ganó en su rápida ascensión a la fama y que sus relaciones con la mafia emborronaron su figura de cara a la opinión pública.

Como sus discos no se vendían, Columbia decidió no renovarle el contrato discográfico. Fueron días duros para aquella figura que lo fue todo apenas unos años atrás. El orgullo de Sinatra le hizo mucho daño durante los años de sequía artística. Que a Ava le fuese tan bien en Hollywood y en cambio a él no le saliese nada le afectaba de sobremanera.

Nada iba bien para el desquiciado Sinatra. Cantaba en salas pequeñas y cutres en comparación con dónde había cantado en el pasado. Bebía hasta reventar, “estaba todo el día borracho como una cuba” afirmaba. La mujer a la que amaba se acostaba con otros mientras viajaba por el mundo grabando y promocionando sus películas. En definitiva, su carrera parecía sentenciada.

Pero como muchas veces pasa con los grandes iconos, un golpe de suerte lo cambió todo. Le llegó la oportunidad de actuar en una superproducción de Hollywood: De aquí a la eternidad (película que da nombre al reportaje, por si no había quedado claro). Sinatra ganó el Óscar por la película y su nombre volvió a sonar en todos los periódicos. Cómo el ave Fénix, Sinatra resurgió de sus cenizas.

La contratación de Sinatra en la película siempre estuvo rodeado de polémica y controversia. Obviamente “Frankie” siempre descartó que esto fuese verdad pero se dice que de la misma forma que Vito Corleone le consiguió el papel a Johnny Fontane en aquella película, los amigos de la mafia de Sinatra hicieron una oferta al productor de la película que seguramente no pudo rechazar.

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Sinatra en el rodaje de la película que le dio el Óscar

Fly me to the moon

De aquí a la eternidad (1954) fue el comienzo del nuevo Sinatra. El Óscar y el reconocimiento le dio la confianza suficiente para volver a creerse el mejor. Y es que nunca dejó de serlo. Fichó por Capitol Records y volvió a lo más alto de la música popular norteamericana.

La Revista Variety le nombró como la mayor reaparición de la historia del espectáculo. Cada disco que sacaba triunfaba, cada película en la que salía reventaba las taquillas. Sinatra había cambiado. A finales de los cuarenta seguía siendo un chico rebelde y guapo con pajaritas de colores y trajes desenfadados. En los cincuenta era ya un hombre maduro con un trajes clásicos, sombreros de ala corta, esmóquines y un profundo ser interior. Los 50 y los 60 fueron los años dorados, sin duda. Todo en él reflejaba confianza y superioridad.

En sus años de madure apoyó a la causa de la igualdad de razas y colaboró con organizaciones contrarias al racismo. También apoyó con enorme fervor al partido demócrata. Sinatra apoyó incondicionalmente a Kennedy durante su campaña presidencial. La sombra de la mafia siempre persiguió al cantante, y en un tema tan polémico como unas elecciones este tema no iba a pasar desapercibido. Según se cuenta Sinatra convenció a la mafia para que consiguiesen que Kennedy ganase las elecciones. A cambio de su ayuda los mafiosos pedían que durante el gobierno de JFK se le concediesen algunos privilegios.

Como ya se sabe Kennedy ganó. Pero lo que sucedió a continuación no entraba en los planes previstos. Kennedy no otorgó ningún tipo de favor a la mafia, sino que les persiguió con fuerza. A Sinatra apoyar al joven político le salió rematadamente mal pues JFK, una vez elegido presidente, se alejó de él para evitar que le relacionasen con sus amiguetes criminales, y además a su vez la mafia perdió la confianza en él.

My way

La cuidad de Las Vegas fue su próximo destino. Se afincó allí y junto a su pandilla de amigos, los músicos Dean Martin, Sammy Davis, Jr., Peter Lawford y Joey Bishop,  y prácticamente crearon la ciudad que es ahora. Todos los artistas querían ir allí para disfrutar de las fiestas privadas y los conciertos que él y sus amigos organizaban en los casinos. Fran era el líder del grupo y los demás le seguían.

Tras su divorcio con Ava Gardner se casó con Mia Farrow en 1966. Hasta ese año pasaron muchas mujeres por la vida de Sinatra. Lauren Bacall (con la viuda de Bogart estuvo a punto de casarse), Marilyn Monroe, que estuvo viviendo en la casa de Frank poco antes de morir, Judy Garland o Shirley MacLaine, entre muchas otras.

Los años fueron pasando y la capacidad de Sinatra para adaptarse a los nuevos tiempos fue menguando. El rock and roll, el movimiento hippie y la marihuana no eran su estilo. Él siempre prefirió el jazz, un buen esmoquin y un Jack Daniel´s con hielo. Su afinidad con el demócrata se terminó y pasó a apoyar al partido republicano, al que nunca había estado cerca antes en cuanto a ideología se refiere. Seguramente lo hizo para vengarse de los Kennedy. Se sentía traicionado por ellos y Sinatra fue un hombre con tendencia a tomarse la justicia por su mano.

Anunció varias veces su retiro aunque el mundo del espectáculo nunca lo abandonó del todo. Continuó sacando discos con canciones remasterizadas y nuevas versiones. De su gira mundial en los ochenta y noventa se puede aprecias la grandeza de Sinatra como artista. Estadios llenos hasta la bandera alrededor de todo el mundo con asistentes de todo tipo de edad.

Un icono clavado en el tiempo. Un artista que perdura de generación en generación. Aquel chaval italiano de ojos azules y sonrisa atrevida siempre se creyó mejor que el resto. No le faltaba razón, siempre lo fue.




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