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Cuando la ironía y la sátira van a la cárcel


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Miguel Ángel Rodríguez Rodríguez – Madrid 12/02/2016

El pasado miércoles los dos titiriteros detenidos en Madrid por supuesta apología al terrorismo fueron puestos en libertad tras cinco días de prisión provisional sin fianza. La Audiencia Nacional ha impuesto a los dos titiriteros su comparecencia diaria en el juzgado más próximo así como la prohibición de salir del territorio nacional.

El conflicto comenzó el pasado viernes a las cinco de la tarde cuando dos componentes de  ‘Títeres desde abajo’ representaron la obra ‘La bruja y don Cristóbal. A cada cerdo le llega su San Martín’. Esta actuación de títeres, integrada en el programa de carnaval del ayuntamiento de Madrid, escandalizó a algunos de los padres que asistían al evento con sus hijos debido a su contenido violento. En la obra se representaba el ahorcamiento de un juez, la violación de una mujer o el apuñalamiento de un policía. Sin embargo, el escándalo llegó a su culmen con la puesta en escena de una pantalla que rezaba “Gora Alka-ETA“. Tanto la policía nacional como la municipal fueron avisadas por algunos padres y procedieron a la detención de ambos titiriteros por apología del terrorismo.

Durante la tarde del viernes una representante de Madrid Destino, en presencia de Celia Mayer, concejal de Cultura y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, interpuso una demanda contra los titiriteros por haber representado hechos violentos y actos ofensivos lesivos para la sensibilidad especialmente debido al público infantil para el que iba dirigido. Además, desde el ayuntamiento se aseguró durante el día del sábado el cese inmediato de las relaciones con la persona encargada de la dirección artística del programa de carnaval.

¿De qué se les acusa?

Pese a que la compañía de títeres afirmó que la obra representaba la caza de anarquistas y que la función de la pancarta “Gora Alka-ETA” formaba parte de un montaje que realizaba un policía para inculpar a la protagonista de la obra, el juez Ismael Moreno acordó prisión preventiva sin fianza para los dos titiriteros. El fundamento de la acusación se basa en el artículo 378 del Código Penal donde se establecen sanciones a quien enaltece o justifica por cualquier medio de expresión pública a quien participe o ha participado en actos terroristas, así como en los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizadas por la Constitución.

El pasado miércoles, tras cinco días de prisión, los titiriteros fueron puestos en libertad a petición de la Fiscalía, al considerar que se había reducido el riesgo de fuga y no había posibilidad de que representaran nuevamente la obra pues fueron incautadas todo el material empleado en la representación.

La tergiversación de los medios de comunicación

Una vez puestos los titiriteros en libertad fueron recibidos por amigos y televisiones que se quejaban continuamente de la manipulación realizada por los distintos medios de comunicación, que tergiversaron los hechos y presentaron la representación como una exaltación del terrorismo al descontextualizar la aparición de la pancarta. Las televisiones, periódicos y radios, escandalizados por la obra, no buscaron el origen de dicha representación, proveniente del teatro de Lorca ‘Retablillo de don Cristóbal’.

El origen de este género de títeres proviene de la Edad Media, basadas en un argumento de peleas y cachiporrazos en el que el protagonista, don Cristóbal, en este caso sustituido por una bruja, lucha contra distintos representantes del poder. En este caso, la bruja se tenía que enfrentar contra a un juez, un policía y una monja que estaban en contra de la integración y de la igualdad por la que peleaba la bruja.

Reflexionemos seriamente

A la hora de juzgar esta obra debemos de separar dos acusaciones distintas y que la gran mayoría de medios de comunicación ha decidido juntar. Por un lado, podríamos asegurar que el contenido de la obra no era adecuado para un público infantil debido a su contenido violento. Sin embargo, ‘Títeres desde abajo’ ha asegurado que su obra nunca fue calificada por ellos como una representación infantil. Por otro lado, debemos tratar la acusación de enaltecimiento del terrorismo La pancarta, descontextualizada, podría incitarnos a pensar que los titiriteros estaban a favor de los grupos terroristas Al Qaeda y ETA. Pero todo necesita de un contexto en el que ubicarse para poder comprender el mensaje completo. Tras estas dos reflexiones deberíamos plantearnos cómo de normal es que en un país, que se enorgullece de ser democrático, se detengan a dos titiriteros y se les mantenga en prisión durante cinco días por realizar una obra satírica y estrafalaria.

Es necesario que recordemos a Voltaire, filósofo representante de la Ilustración, cuando decía: “Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo”.




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